¿Más sano que una lechuga?

Uno de los aspectos más controversiales de los cultivos transgénicos tiene que ver con los posibles daños a la salud humana. Como son considerados alimentos “no-naturales” se cree que pueden acarrear algún peligro para la salud: producir alergias, daño renal y hepático o incluso causar la muerte, como nos lo ha contado nuestro buen amigo Jeffrey Smith (si no sabe de que hablo, lea el post “Superman al rescate”)
Considerando esto, quiero hacer varios alcances:
1) El mito de los alimentos naturales: Los cultivos que comemos actualmente, como trigo, maíz, frutillas, lechuga, zanahorias, manzanas, tomates y un largo etc., nunca existieron en la naturaleza. Efectivamente, estos cultivos han sido creados por el hombre a través de un proceso que se conoce como “mejoramiento genético”. Por ejemplo, el trigo común (Triticum eastivum) es un monstruo alohexaploide. Eso quiere decir que tiene tres genomas diploides ¡de tres padres diferentes!
Arriba: lechuga, zanahoria y maíz silvestres. Abajo se muestran las variedades cultivadas

2) Los vegetales son alimentos seguros: No quiero ser alarmista, pero el Dr. Bruce Ames (creador del test de Ames, usado para identificar sustancias cancerígenas) e investigador de la Universidad de California en Berkeley (USA) publicó en 1990 un artículo titulado “Pesticidas en la dieta (99.99% naturales)” (Proc. Natl. Acad. Sci USA 87: 7777-81, 1990). En su artículo, el Dr. Ames señala que de 1.052 compuestos evaluados en al menos una especie animal en test crónicos de cáncer, solo 52 correspondían a compuestos que las plantas producen de manera natural. O sea, se han estudiado muy pocos. De esos 52 compuestos derivados de las plantas, 27 resultaron cancerígenos. Y ojo, no estoy hablando de plantas exóticas que crecen en la selva Amazónica: manzana, damasco, plátano, albahaca, brócoli, coliflor, apio, zanahoria, café, uva, lechuga, rábano, mango, hongos, peras, duraznos, pimienta, papa, semillas de sésamo, tomate…para que seguir. Evidentemente, estos datos hay que interpretarlos con precaución. No implica que la exposición alimenticia a estos compuestos produzca necesariamente cáncer en humanos: de hecho, una dieta rica en frutas y verduras ha sido asociada con bajas tasas de cáncer. Esto, probablemente debido a la acción anti-cancerígena de las vitaminas y anti-oxidantes derivados de las plantas. Lo que es importante de este análisis es que los resultados de los ensayos de exposición a cancerígenos naturales en ratones cambia la visión respecto a ensayos similares con pesticidas sintéticos, a los que estamos expuestos a menores niveles.

3) Nadie sabe si los alimentos transgénicos son seguros: Los vegetales genéticamente modificados deben ser los alimentos más estudiados en la historia de la humanidad. En este punto hay que señalar que en 1993, la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) introdujo el concepto de equivalencia sustancial en el examen de la evaluación de la seguridad de los alimentos transgénicos u obtenidos de organismos modificados genéticamente, y son numerosos los países que lo han aceptado. Este principio establece que las plantas modificadas genéticamente (o los alimentos derivados de ellas) son equivalentes a sus homólogos tradicionales y se pueden tratar de la misma manera que éstos con respecto a la inocuidad. Es importante aclarar que el establecimiento de la equivalencia sustancial no es como tal una evaluación de la inocuidad, si no que establece una pauta de evaluación. Así, si alguien genera un tomate transgénico que expresa una proteína de bacteria, se debe evaluar la composición química del tomate transgénico: contenido de proteínas, minerales, grasas, fibra y antinutrientes (como el ácido fítico, que impide la absorción de varios minerales). Si el tomate transgénicos es similar en su composición química al tomate silvestre que se usó para hacer el transgénico, se dice que son sustancialmente equivalentes. Excepto por una cosa: la proteína de la bacteria que expresa el tomate transgénico. Como estas proteínas son nuevas en la dieta, deben ser evaluadas para demostrar que sean digeribles, no tóxicas y no alergénicas. Para esto, se hacen ensayos con animales de laboratorio (ratones, ratas, pollos). Sin embargo, debido a que estas proteínas se producen en bajas cantidades (y no se puede alimentar ratones sólo con tomate), lo que se hace es purificar la proteína y se le da a ratas como suplemento en la dieta para demostrar que esta nueva proteína es segura de comer. Nada de esto se hace con ningún otro alimento. A modo de ejemplo, se han descrito variedades de papa y apio obtenidas por mejoramiento convencional que producían cantidades enormes de solanina y psolareno, ambos compuestos muy tóxicos. Afortunadamente, se detectó esta anomalía antes de que estos productos llegaran al mercado (en el caso del apio, debido a las severas quemaduras que sufrieron quienes lo cosecharon).
4) Hay trabajos científicos que muestran que los transgénicos son peligrosos: No existe un solo trabajo científico que muestre que los transgénicos con peligrosos para la salud animal o humana. Así de sencillo. El investigador francés Gilles Seralini es un reconocido anti-transgénico y ha publicado varios trabajos donde, según él, muestra los peligros de los transgénicos. En efecto, publicó hace algunos años un trabajo donde establecía que el maíz Bt MON810 (que expresa la proteína Cry1Ab) era dañino para los animales de laboratorio. Sin embargo, este trabajo NO es experimental: Seralini re-analizó datos existentes y aplicó test estadísticos tan extremos que logró ver diferencias que no se encontraron en el trabajo original. La EFSA (European Food Safety Authority) estableció que el trabajo de Seralini manipulaba los datos más allá de lo razonable y desestimó sus resultados. Otro ejemplo: hace poco apareció un trabajo donde se mostraba que el glifosato, el herbicida usado en las plantas de soya RR, producía alteraciones en un embrión en desarrollo cuando era inyectado en él. No hay que ser científico para pensar que pasaría si nos ponemos a inyectar Coca-Cola, agua de mar, jugo de tomate o sencillamente agua destilada en un embrión: le causa severos daños o incluso lo mata. Según la lógica de este grupo, hay que prohibir casi todo lo que comemos o tomamos (¿quién diablos le va a inyectar Coca-Cola en el útero a una mujer embarazada?)
Finalmente, este año se publicó un artículo que señalaba que un altísimo porcentaje de mujeres embarazadas de un pueblo en Canadá tenía en su sangre proteína Cry1Ab. Es más, lograron detectar la proteína en el cordón umbilical. Cundió el pánico y el terror, pero nadie sabia muy bien por que. De partida ¿De donde viene la proteína Cry1Ab en estas mujeres? No existe maíz dulce transgénico (ese que uno puede hervir y comer con mantequilla). El maíz Bt se usa para alimentar ganado o en alimentos procesados, como hojuelas. El 8% del maíz es proteína y, de esta, el 0,33% es Cry1Ab en el maíz transgénico. Una hojuela de maíz es 89% maíz, así que para alcanzar los valores plasmáticos descritos en el trabajo, las mujeres analizadas debieron haber consumido en los días previos al estudio varios kilos de hojuelas al día. Además, se usó una técnica no evaluada y muy poco apropiada, que entre otras cosas no permite tener la certeza de que se está identificando la proteína Cry1Ab. El estudio carece de toda lógica y sin embargo, está publicado. Y por cierto, Seralini es asesor científico de una compañía farmacéutica que vende un antídoto para contrarrestar los efectos nocivos de los transgénicos ¡Todo calza, pollo!
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9 comentarios sobre “¿Más sano que una lechuga?

  1. Sabías que hoy en día existen enfermedades autoinmunes que no tienen causa u origen explicable, afectan a porcentajes de población al azar… sabías que hoy en día las enfermedades se producen en 50% por factores genéticos y un 50% por factores del medio… entonces con qué criterios seguimos exponiendo a la población a mayores alteraciones genéticas… ??? sin tener claridad de su resultado a largo plazo…?? si tuvieras alguna enfermedad cuyo origen no tiene certeza de seguro no defenderías los transgénicos…

  2. Es interesante ver como el mismo argumento puede ser usado al revés: desde la introducción de los cultivos transgénicos la esperanza de vida ha aumentado en los países que los usan ¿eso quiere decir que comer organismos GM alarga la vida? Pues no, no puedo hacer esa correlación. Lo mismo pasa con las enfermedades que comentas: no puedes establecer una correlación causa-efecto. Los estudios de inocuidad señalan que la o las proteínas nuevas no son dañinas. En el caso del maíz Bt, por ejemplo, se usa la misma proteína de la misma bacteria que se ha usado por 70 años para “fumigar” los campos de maíz; esa proteína ya era parte de la dieta.
    Y lo mio no es apología de los transgénicos: me gustaría que la gente decidiera de manera informada y no por el miedo que algunos grupos promueven. Dicen que los transgénicos están des-regulados y no se estudian, y eso NO es verdad. La verdad y la comprensión de este tema hará que la gente decida de manera informada. Si alguien me dice que NO quiere GM por que prefiere alimentos de otro tipo, genial. Pero si me dice que no los come por que tiene miedo de que le pase algo malo, ahí estamos mal.

  3. Estimado Anónimo. Agradezco enormemente tu contribución ya que ilustra muy bien los riesgos de citar blogs sin ir a las fuentes. Asumo que no leiste los trabajos citados, ya que de lo contrario te darias cuenta de:
    1) Los errores metodológicos: uso de técnicas muy poco apropiadas para estudiar lo que se pretende (ver cambios en la cantidad de proteinas comparando dos geles 2D diferentes, teñidos por separado, no es lo apropiado. Debió haber sido por DIGE)
    2) Falta de correlación entre (y dentro) de los estudios: Hay trabajos que muestran cambios en ciertos parámetros fisiológicos cuando se administran cultivos GM a los animales de estudio; sin embargo, no hay correlación entre la ingesta y los efectos. hay trabajos que muestran que un parámetro aumenta con una dieta con 10% de GM y el mismo parámetro baja cuando la dieta es 30% GM. Cero correlación. Otros estudios muestran, por ejemplo, disminuciónde la densidad de los poros nucleares (por microscopía electrónica, MUY poco apropiado) y estudios posteriores de los mismo autores muestran aumento de la densidad de los poros nucleares.
    3) Análisis estadísticos deficientes: GE Seralini ya fue desmentido por la EFSA (European Food Safety Authority) por usar test estadísticos no apropiados para demostrar efectos. Es decir, se manipuló la estadíastiva hasa ver lo que se quería ver.

    Mi recomendación: siempre ir a la fuente. Por cierto, pégale una mirada a esto, la respuesta de la autoridad alimenticia de Australia y Nueva Zelanda a alguno de estos estudios:
    http://www.foodstandards.gov.au/consumerinformation/gmfoods/
    (pichar donde dice “FSANZ response to GM studies”
    Saludos

  4. Hola
    Tengo algunas preguntas: podrías darme el link de los papers que citas acerca de los experimentos en la administración de glifosato en embriones, el efecto en el intestino de ratones alimentados con papas transgénicas (o papas silvestres más extractos de bacterias). Recuerdo haber revisado esos papers hace un tiempo y no recuerdo haber notado los errores que cuentas (es decir, no me acuerdo si realizaron los controles para desestimar que el efecto que observan es un artefacto del experimento)
    Sería bueno que para diferenciarte de los “charlatanes” citaras los papers, eso el daría más peso a las críticas que realizas, ya que esos trabajos han sido publicados en revistas que realizan la revisión de los pares, por lo que si aquí hay errores en la revisión, también podrían haber en cualquier otro artículo del tema, ya que hay intereses por los dos lados que defender
    Ahora, tengo una pregunta que hacer… qué ventajas le daría a Chile aprobar la comercialización de organismos trangénicos (no sólo los derivdos)? a mi parecer nula, ya que en este país somos expertos en arruinar todo lo beneficioso que podría haberse inventado (colusiones, especulaciones, etc etc etc). Si la cosa la manejaran los científicos, ningún problema, pero es obvio que no será así. Además, existe el problema que por optimizar las ganancias, los gastos destinados a los experimentos de seguridad pueden ser recortados… y como estos no son publicados (ya que todo queda bajo patentes), quién nos asegura que se realizaron todas las evaluaciones de forma correcta, sin incongruencias ni datos alterados?) Otra cosa, habría escasa competencia, ya que monsanto casi posee un monopolio, lo que perjudica a los agricultores pequeños. Y qué opinas de los monocultivos? (aunque esto no sólo afecta los OGM, pero hasta donde sé no hay otra forma de cultivos de OGM que no sean estos, y los efectos para las tierras son nefastos, prácticamente matándola)
    A mi parecer, en Europa, USA y hasta en Chile, no necesarios, pero para países en África por ejemplo, si podemos salvar vidas, bienvenidos sean
    Saludos

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