Cocinando sin ingredientes: Innovación vs. Ciencia

“Science is like sex: sometimes something useful comes out, but that is not the reason we are doing it. ” Richard Feyman, Físico (1918-1988) 

El año 2005 estaba terminando mi doctorado y era uno de los estudiantes con más experiencia del laboratorio. En esa época compartíamos de manera estrecha entre 3 grupos de investigación en biología molecular vegetal y, entre otras cosas, hacíamos reuniones conjuntas una vez a la semana. En esas reuniones presentábamos nuestros resultados, los experimentos fallidos, los problemas: era como un focus group de la ciencia (o un lugar donde ir a llorar cuando las cosas no andaban bien). En mi situación de estudiante con hartos años en el laboratorio, me tocó presentar mis resultados en un nuevo formato. La idea era presentarlos como si fuera una publicación científica, de tal forma que pudiéramos orientar mejor nuestros esfuerzos. Cuando hice la introducción a este nuevo formato, la que todos escucharon atentamente, terminé con la frase “por que lo que más nos interesa es publicar”. En ese momento mi tutor, el Dr. Xavier Jordana, levantó su mano y, parsimoniosamente, dijo: “no, lo que más nos interesa es saber más”. Me mató. Evidentemente él tenía toda la razón: una publicación científica no es en sí el objetivo de una investigación, es una consecuencia de la curiosidad y el afán de entender como funcionan las cosas. Lo que (mal) llamamos ciencia básica. Es la base de todo. A partir de esta ciencia básica (que llamaré esencial) es posible generar tecnologías nuevas e innovación, entre otras cosas.

¿Un caso concreto? Durante la guerra fría, los EEUU tenían claro que estaban por detrás de los Rusos en ingeniería y cohetería. En 1957 los Rusos habían puesto un satélite en órbita, asestando el primer golpe en la carrera espacial ¿Cuál fue la respuesta de EEUU a este logro de los Rusos? El NDEA (National Defense Education Act) de 1958 ¿En que consistía? En una millonaria inyección de fondos en todos los niveles de educación: escolar, universitaria y post-grado. La idea era interesar a más niños y jóvenes por convertirse en científicos y fomentar la creación de más programas de doctorado en ingeniería. Hacía falta masa crítica, gente pensando. De esa época son los más de 1.400 (MIL CUATROCIENTOS!) planetarios que hay en las escuelas de EEUU. Las consecuencias de este plan ya las conocemos.

Desde el punto de vista histórico, la curiosidad ha sido el motor de la actividad científica. Entender como funciona la glándula X en el bicho Y puede no parecer importante. Es más, puede que no lo sea. Pero entenderlo es en si interesante. Desde abajo hasta arriba, desde entender como funciona hasta manipularlo. Desde saber que una proteína interactúa con otra a salvar vidas.

El año 2007, en los albores de la crisis económica, el ambiente científico mundial estaba enrarecido. Uno de las primeras campanadas de alerta vino del Reino Unido, cuando el Research Counsil publicó un artículo titulado “Increasing the economic impact of the research councils”. Preguntas como “¿cuál será el derivado económico de este trabajo? o más brutalmente ¿qué vamos a obtener a cambio de nuestro dinero? empezaron a aparecer en los documentos para postular a fondos de investigación. Algo difícil de responder cuando la línea de investigación estudia la transferencia horizontal de genes de la mitocondria al núcleo o teoría de números. Muchos grupos de investigación, puestos entre la espada y la pared, tuvieron que cambiar sus intereses para ajustarse al nuevo escenario. Palabras como biotecnología, innovación, spin-off, patente, plan de negocios, VAN y TIR empezaron a aparecer en las postulaciones a los fondos de investigación ¿cómo ha impactado esto en la investigación fundamental? En este punto, el escenario chileno es bastante confuso. Queremos y se nos exige ser más “innovadores”; dejar de ser un “científico loco de laboratorio” para convertirnos en “inventores”. El problema es que, desde mi punto de vista, la innovación es en gran medida una consecuencia directa de los procesos asociados a la ciencia fundamental. Los derivados tecnológicos de la carrera espacial en cuanto a materiales, comunicaciones, ingeniería y propulsión han impactado notablemente en la vida cotidiana. No fueron inventados para eso, la idea era llegar a la Luna ¿Para qué demonios quería llegar el hombre a la luna? Bueno, si me apuran: para nada. Sólo queríamos llegar donde antes no lo habíamos hecho y sentíamos una enorme curiosidad por saber como era. No había una gran zanahoria delante del caballo. O tal vez si…personalmente pienso que la curiosidad es y será el motor más importante de la investigación fundamental, la que inevitablemente traerá innovación. Poner el carro delante de los caballos, es decir, privilegiar la innovación por sobre la ciencia, me parece que es el camino incorrecto. De todas formas, con la actual inversión en ciencia fundamental e innovación, no llegaremos muy lejos. Al menos la curiosidad sigue intacta.

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2 comentarios sobre “Cocinando sin ingredientes: Innovación vs. Ciencia

  1. Como integrante de la fauna de las artes y humanidades agradezco mucho esta columna, porque se ha vuelto común que en algunos de mis pares pulule un “anticientificismo” como resultado de asociar a “la ciencia” esa lógica utilitarista que describes, y que también tiene el despelote en las artes, humanidades y ciencias sociales.

    Al final, creo que nos estamos jugando algo incluso más grande que nuestras propias áreas de saber: el rol del conocimiento y de la universidad en la construcción de la sociedad. Y ahí me parece que estamos mucho más cerca de lo que a veces se nos hace creer. La curiosidad quizá mató al gato, pero al homo sapiens le trajo la felicidad y el goce de la vida.

  2. El gran vacío existe en la sobresaturación de ciencia básica desvinculada de su potencial innovador, efectivamente la ciencia básica es como la harina, el agua y la sal. Sin embargo hay aristas que hay que impulsar y una de ellas es definitivamente la participación de privados en I+D, si es cosa de mirar el informe de la OECD que se publicó acerca de Chile la semana pasada, la proporción de privados es muy baja en comparación a la proporción de otros países del grupo. Por otro lado y tocando un tema más global, el hecho que la moneda de cambio de un investigador se base casi únicamente en sus publicaciones académicas es lo que mantiene tan distante a la Innovación tecnológica de la ciencia básica.

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