Ceguera

Cada año, medio millón de niños queda ciego y, de estos, 250 mil mueren un año después. El causante de este desastre es la falta de un nutriente en la dieta: la vitamina A. Esta vitamina liposoluble fue descubierta en 1913 por el bioquímico Estadounidense Elmer Verner McCollum y es esencial para los humanos. Nuestro cuerpo no la fabrica, por lo que debemos incorporarla en la dieta y su deficiencia causa ceguera, alteraciones del sistema inmune y, en casos severos, la muerte.

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Estructura de la Vitamina A: es esencial incorporarla en la dieta ya que nuestro organismo no es capaz de fabricarla.

Muy probablemente no habían escuchado de esto antes. ¿Por qué?. Bueno, son problemas que hay en otras partes del mundo, principalmente en las comunidades rurales pobres de países del Sudeste Asiático. Allí los niños, al finalizar la lactancia materna, pasan a comer una dieta compuesta por papillas de arroz. Esa es la base de su dieta, es lo que sus padres cultivan y no hay mucho más que comer. Lamentablemente para ellos, la vitamina A está presente en alimentos como la carne, huevos y leche, los que están fuera del alcance de esta población. Otros alimentos de origen vegetal contienen un pigmento amarillo-anaranjado llamado β-caroteno que, una vez consumido, puede ser convertido en nuestro cuerpo en vitamina A. Entre estos las zanahorias (todos saben que son buenas para la vista), el brócoli y la espinaca. Estos cultivos tampoco son muy comunes en estas zonas rurales. De esta forma, la deficiencia de vitamina A en la dieta de esta población es causante de uno de los problemas de salud pública más grande que hay en Asia.

En 1984 la biotecnología estaba todavía en pañales cuando científicos de varios países se reunieron en Filipinas en un congreso organizado por el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI, por sus siglas en ingles). La idea de esta reunión era discutir los posibles alcances de la biotecnología para mejorar el cultivo del arroz. Muchos de los participantes eran “mejoradores” (breeders) y estaban escépticos respecto de la utilidad de la biotecnología en el mejoramiento de las especies vegetales. Los mejoradores se especializan en realizar mezclas genéticas de individuos para conseguir otros mejores, haciendo cruces controlados entre plantas que ellos consideran superiores o de características deseables. Uno de los participantes de este congreso era el Dr. Peter Jennings, probablemente el mejorador más destacado del IRRI y creador de la variedad de arroz conocida como IR 8, responsable de lograr enormes aumentos en el rendimiento de las cosechas en Asia. Cuando le preguntaron que característica le gustaría a él incorporar en el arroz usando biotecnología, todos esperaban que dijera “mejores cosechas” o “resistencia a patógenos”. Para sorpresa de todos, el Dr. Jennings dijo “arroz amarillo”. En su experiencia personal viviendo en Filipinas, el Dr. Jennings había advertido como los niños pequeños pasaban de tomar leche materna a comer papillas de arroz y como esto les causaba severos problemas de salud. El pensaba que si lograba modificar el arroz, base en la dieta de estas personas, para que produjera grandes cantidades de β-caroteno, se podría combatir el problema de deficiencia de vitamina A. Esta conversación, en 1984, fue la responsable del nacimiento de un proyecto conocido como Arroz Dorado. En 1999 se logró generar la primera planta de Arroz Dorado y unos años después, otra versión mejorada. Este cultivo está destinado a países con deficiencia de vitamina A y será donado a quienes lo necesiten. Un solo tazón de arroz dorado provee del 60% de la vitamina A que un niño requiere. Absolutamente maravilloso.

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A la izquierda, el arroz dorado. Un solo tazón entrega el 60% de la vitamina A que un niño requiere.

Pues no. No todos lo encuentran maravilloso. Greenpeace se ha opuesto tenazmente al arroz dorado pues considera que es “solamente” una campaña de lavado de imagen de las grandes empresas de biotecnología agrícola, muchas de las cuales han cedido sus derechos de más de 60 patentes para que el costo global de este proyecto no supere los 2,5 millones de dólares. El Dr. Patrick Moore, uno de los primeros miembros de Greenpeace y que posteriormente renunció a este movimiento, ha declarado que la oposición al arroz dorado es un crimen contra la humanidad.

Greenpeace opina que el arroz dorado no es necesario y propone que se les suministren suplementos alimenticios a estos niños. ¿Se imaginan un frasco de suplementos vitamínicos en una choza rural donde vive una familia que probablemente jamás a sido visitado por un médico? La solución propuesta por Greenpeace demuestra una falta de visión enorme y un desconocimiento abismante del contexto social donde se aplicará. Eso también es ceguera.

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