Todo lo que debe saber sobre el Oscillococcinum

Cada vez que se acerca la temporada invernal, los ciudadanos prudentes se vacunan contra las cepas más virulentas de la influenza que se avecina. Esto es especialmente recomendable para los niños, ancianos o personas diagnosticadas con enfermedad pulmonar crónica, diabetes u otras enfermedades crónicas. Sin embargo, mucha gente se prepara tomando Oscillococcinum ¿Qué es este “medicamento” de nombre tan extraño, de dónde viene y qué significa su nombre? Vamos por partes.

Temporada de patos

El Oscillococcinum fue descubierto por Joseph Roy (1891-1978), un médico francés que estaba de servicio cuando la pandemia de influenza española golpeó al mundo en 1917. El buen doctor Roy examinó la sangre de las víctimas de la influenza y se encontró un extraño microorganismo: una bacteria que consistía en dos esferas desiguales que realizaban un movimiento vibratorio rápido. Roy los llamó “Oscillococcinum” y observó que podían variar mucho en tamaño. Incluso a veces se achicaban tanto que no podía verlos con su microscopio (?). Posteriormente Roy descubrió estas bacterias en la sangre y los tumores de pacientes con cáncer, en úlceras de pacientes con sífilis y en el pus de los enfermos de gonorrea. Asimismo, las personas que tenían eczema, reumatismo, paperas, sarampión y varicela también mostraban la presencia de este germen, a esta altura universal. Hoy en día no está claro qué diablos fue lo que el buen Dr. Roy vio a través del ocular de su microscopio (¿una mancha en el lente?) pero una cosa es cierta: lo que vio no era la causa de estas enfermedades. De partida, la influenza es producida por un virus, no una bacteria. Por otro lado, el reumatismo, el eczema y la mayoría de las formas de cáncer no son causadas por microbios. Las paperas y el sarampión son causadas por virus, los que no se pueden ver con un microscopio corriente. Y finalmente, ningún otro microbiólogo ha reportado haber visto nunca las bacterias oscilantes descritas por el buen Dr. Roy. Nunca.

Sin embargo, el Dr. Roy pensó que había hecho un nuevo y emocionante descubrimiento en el camino hacia la cura del cáncer. Por alguna razón Roy pensó inmediatamente en una aplicación homeopática para su reciente descubrimiento. La enseñanza fundamental de Samuel Hahnemann (1775-1843) es que la enfermedad es una alteración de la “fuerza vital” y que estas no tienen una causa específica. Hahnemann pensaba que las enfermedades se pueden curar si se le da al paciente una “enfermedad artificial” que produce las mismas alteraciones en la fuerza vital que la enfermedad real. La enfermedad artificial –de corta duración– expulsará a la enfermedad real y luego el paciente queda curado. Los medicamentos actúan entonces por su poder espiritual y esta fuerza no física se puede impartir al alcohol o al agua por un proceso de dilución y agitación, al igual que el hierro se puede hacer magnético frotándolo con un imán. Hasta el día de hoy es un completo misterio el cómo llegó Hahnemann a estas conclusiones, para las que no existe absolutamente ninguna evidencia y son sencillamente las ocurrencias de una persona de apellido alemán en una época en que la medicina estaba en pañales.

Roy tomó las teorías de Hahnemann y pensó que su descubrimiento podría ser adaptado para tratar el cáncer de forma homeopática: bastaría con echar en una fuente una gran cantidad de Oscillococcinum y después de hacer la dilución homeopática y tendríamos un medicamento universal. Ahora bien, según las propias observaciones de Roy los Oscillococcinum se encuentran prácticamente en cualquier parte, pero por razones que sólo el buen Dr. Roy manejaba decidió usar como fuente de estas bacterias (cuya existencia jamás fue confirmada) un pato que los cocineros franceses utilizan para preparar pechuga de pato. Estos cocineros llaman a este pato como canard de Barbarie, pero los biólogos lo conocen como Cairina moschata. Así y siguiendo las tradiciones no científicas de la homeopatía, Oscillococcinum se denota en latín con el nombre equivocado, “Anas Barbariae, Hepatis et Cordis Extractum,” a pesar de que los patos Anas son muy diferentes de los patos Cairina. Así es, el Oscillococcinum es una dilución homeopática de una bacteria inexistente extraída de un pato equivocado.

 

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Un bello ejemplar de Cairina moschata.

El pato más rentable del mundo

¿Cómo se prepara el medicamento que venden en las farmacias? Desde 1925 la preparación es la misma: en un botella de un litro se vierte una mezcla de extracto pancreático y glucosa. A continuación, se decapita un pato y 35 gramos de su hígado y 15 gramos de su corazón se ponen en la botella ¿Por qué el hígado? El doctor Roy escribió: “En la antigüedad se consideraba al hígado como el órgano del sufrimiento –incluso más importante que el corazón– lo que es una visión muy profunda, porque es el hígado el que regula las modificaciones patológicas de la sangre y también la calidad y energía de los latidos del corazón”. Tal vez la tendencia francesa para llamar a cualquier forma de malestar una “crise de foie” (ataque al hígado o crisis biliar) también tuvo algo que ver con ello. Después de 40 días en el frasco estéril, hígado y corazón se han desintegrado en una especie de baba, que luego es “potenciada” con el método Korsakov.

Semyon Nicolaevich Korsakov (1788-1853) era originario de Tarusovo, cerca de Moscú. Después de 1813 comenzó a trabajar en el Ministerio del Interior en un cargo de oficina que le dejaba mucho tiempo libre, lo que le permitió incursionar en el estudio de la medicina por su cuenta. Alrededor de 1829 se convirtió a la homeopatía e inventó una manera más rápida de preparar diluciones homeopáticas altas (las que según la homeopatía son las má potentes). En la homeopatía clásica, al preparar una dilución, se trasvasa una porción de la dilución a un nuevo frasco para proseguir con la serie de diluciones. Lo que hizo Korsakov (vaya a saber uno si por flojera o para ahorrar en frascos) fue agitar la dilución y botar todo el contenido del frasco, recuperando solo lo que quedaba adherido a las paredes. Ahí mismo agregaba más agua para hacer la siguiente dilución, asumiendo arbitrariamente que se trataba de una dilución 1:100. El fabricante de Oscillococcinum (la transnacional francesa Boiron) utiliza “agua ultrapura” desde el primer paso. El Oscillococcinum se designa como “200K”, lo que significa que la cantidad original se somete a 200 diluciones Korsakov y el fluido resultante se utiliza para humedecer pequeñas bolas de azúcar (0,85 g de sacarosa y 0,15 gramos de lactosa). Algunos paquetes se han etiquetado “200CK” (“C” es la abreviatura de centesimal, lo que significa una dilución de 1 a 100, y “CK” es sinónimo de “centesimal Korsakoviano.”). Varios mitos dicen que Korsakov era un noble, un médico –el médico personal del Zar– o incluso un general que inventó el método Korsakov en el campo de batalla. Nada de esto es verdad. Hahnemann se dirigió a él como “el señor conde de Korsakoff” en un momento en que los extranjeros utilizaban habitualmente títulos nobles para cualquier ruso que hablaba francés. El método de Korsakov obtuvo la aprobación oficial de Hahnemann en 1832 y desde entonces se puede ocupar de manera oficial en homeopatía.

El buen doctor Roy pensó que su brebaje funcionaría contra el cáncer, la sífilis, la sarna y la tuberculosis –entre otras dolencias– pero Boiron sólo lo recomienda para estados gripales y en las farmacias el envase con 6 frascos vale cerca de $5.000. Cientos de miles de personas compran este producto sin sentido, el que es energéticamente anunciado en periódicos, radio y televisión. Se recomienda para la prevención (una dosis por semana en la temporada de gripe) y como cura contra la gripe. Y lo más hermoso es que con un pato podrían preparar todo el Oscillococcinum que la humanidad completa podría usar de aquí hasta que al sol se le acabe el combustible.

“A mí me funciona…”

No hay ninguna razón lógica para creer que cualquier cosa en el hígado o corazón de un pato será un remedio eficaz contra la gripe (o cualquier otra cosa). Pero incluso suponiendo que sí hay alguna sustancia mágica contra la gripe en el hígado de un pato lo ideal sería comer paté y no tomar Oscillococcinum, pues el proceso de fabricación garantiza que en el producto que venden en la farmacia no habrá nada más que agua y azúcar. Las leyes de la química indican que después de la dilución 12, es poco probable que una sóla molécula de los órganos del pato se encuentren presentes en la dilución. Por otra parte, en “200C” (o “200K” o “200 CK”) la concentración de la sustancia original sería 1 parte en 100200, que es un 1 seguido por 400 ceros: para que una de las moléculas originales de Oscillococcinum este presente, la masa de la tableta que tendrían que tragar tendría que incomprensible más grande que el universo visible. Entonces, ¿cómo podría alguien concluir que Oscilloccinum es eficaz? La teoría homeopática sostiene que si una gran cantidad de una sustancia puede producir síntomas en personas sanas, cantidades infinitesimales de esa misma sustancia pueden curar enfermedades con esos mismos síntomas (vaya a saber uno de dónde salió esta idea). Los supuestos efectos se determinan a través de experimentos (la mayoría realizados hace más de 100 años) en los que las personas ingieren las sustancias e informan los síntomas que experimentan. Estos informes se han recopilado en libros enormes llamados Materia Médica Pura y se dice que comprende todos los síntomas –físicos y mentales, generales y específicos– para cada sustancia ensayada. En el caso del Oscillococcinum, el listado de síntomas que produce cuando se toman cantidades considerables –y por lo tanto los que podría tratar– personifica a la irracionalidad a la enésima potencia: Pacientes tuberculosos sensibles al frío, pacientes con sífilis que tienen ideas obsesivas. Palidez, invalidez crónica, debilidad, necesidad de aire fresco (incluso cuando tiene miedo de frío), rigidez, temblores, sensación de mucho calor, dolor de cabeza, debilidad, sensación de que corre una corriente eléctrica a través de la parte enferma, secreciones amargas y grisáceas (no mucha). Estos síntomas se agravan cuando se piensa en ello, con la humedad, la niebla, los cambios de clima, en la noche, cuando está descansando y después de comer huevos o leche. Los síntomas mejoran al aire libre, en la playa, con el calor o descansando. Los síntomas mentales incluyen: ansiedad latente (sobre todo cuando alguien no regresa a tiempo), temor sin una causa clara, impaciencia (que mejora cuando uno está ocupado), tendencia a sentir lástima por uno mismo y miedo a la suciedad, el desorden y la contaminación. Miedo de dar la mano por miedo al contagio de enfermedades. Testarudez. Sensación de un insecto que corre sobre la cara durante la noche.

Sin embargo, a pesar de lo absurdo de todo esto, miles de personas darán fe de que el Oscillococcinum funciona. A ellos les funciona. La pregunta aquí es: ¿funciona mejor que qué? Un experimento muy sencillo que pueden hacer es pensar en cuantas veces han muerto por una gripe común. Si no creen en la re-encarnación lo más probable es que nunca hayan muerto de una gripe. La gripe se pasa sola. A lo más uno podrá tomar un analgésico para el dolor de cabeza o para controlar otros síntomas, pero sólo eso. Esto quiere decir que si toman Oscillococcinum efectivamente se les pasará la gripe. Pero también si no hacen nada.

Si después de leer esto aún quiere darle su dinero a Boiron, adelante. Usted es libre de hacer con su dinero lo que quiera, pero al menos ahora sabe a ciencia cierta lo que está comprando: una dilución homeopática ridículamente alta de una bacteria inexistente extraída de un pato equivocado pensada originalmente para tratar síntomas que quizás usted no tenga.